Secretariado de Peregrinaciones de la Diócesis de Jaén - Crónica de la Peregrinación a Roma
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Crónica de la Peregrinación a Roma PDF Imprimir E-Mail

Peregrinación a las dos columnas de la Iglesia (Tumbas de San Pedro y San Pablo)

     Con la ilusión de compartir unos días de descanso, amistad y crecimiento interior, en este año especial dedicado a San Pablo, partimos de nuestro Jaén cuarenta y siete personas hacia estas bellas tierras italianas. Pero nuestro objetivo no era llegar a Roma o a San Giovanni Rotondo, sino peregrinar a estos lugares; que aunque parezca lo mismo, no lo es. Nosotros queríamos darle un sentido a ese viaje, un sentido de peregrinación y por lo tanto un sentido cristiano; lo importante es la acción de estar peregrinando hacia… y no tanto el hecho de llegar a un sitio.

   Comenzamos nuestros días en Italia con un aperitivo en el sur del país, como fue Nápoles, Pompeya y Capri. Días de acercarnos a viejas raíces de nuestra civilización y al contacto con el mar y los bellos rincones que la naturaleza nos proponía.
     Nuestro viaje nos tenía reservado un agradable descubrimiento, al menos para mí, como fue el la figura de un gran santo, San Pío de Pietrelcina, fraile menor capuchino de principios del siglo XX. Como decía Juan Pablo II en la homilía de su canonización: “La razón última de la eficacia apostólica del padre Pío, la raíz profunda de tanta fecundidad espiritual, se encuentra en esa íntima y constante unión con Dios que testimoniaban elocuentemente las largas horas transcurridas en oración. Le gustaba repetir: «Soy un pobre fraile que reza», convencido de que «la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios”.
     La noticia de que el Padre Pío tenía los estigmas se extendió rápidamente. Muy pronto miles de personas acudían a San Giovanni Rotondo para verle, besarle sus manos, confesarse con él y asistir a sus misas. Hoy son millones de peregrinos los que vienen a este lugar. Nosotros tuvimos la suerte de estar acompañados por un capuchino, obispo emérito, que nos acercó a  la gran figura espiritual de este Santo, y pudimos recorrer las dependencias interiores de este convento.

     Y por último, la mitad de nuestro viaje se desarrolló en la ciudad eterna. En ella pudimos peregrinar compartiendo nuestra oración y nuestra fe, a las tumbas de San Pedro y San Pablo. Disfrutamos con las celebraciones litúrgicas en esos santos lugares, pero sobre todo yo destacaría la participación, preparación, ilusión y devoción con las que fueron realizadas por parte de todo el grupo.
     La peregrinación nos ha resultado una de las más completas y maravillosas de las que llevo realizadas. Una convivencia singular: sin conocernos muchos de los que participábamos, pudimos compartir oraciones, cantos, comprensión, organización, etc. con mucha alegría y fe. Por lo que convivir con los demás peregrinos -más tarde, convertidos en amigos, y un poquito más, en hermanos- fue un regalo del Señor.

     Andrés Segura Moya, Sacerdote 

 
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DVD de FOTOS

Ya se puede recoger en la portería del Obispado el DVD con las fotos de las Peregrinaciones realizadas en el verano de 2010

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